VITORIA-GASTEIZ


Os invito a visitar y a conocer mi ciudad, aunque cada vez alberga más turismo sigue siendo de las tres capitales vascas, la más desconocida.

Es una ciudad mediana de unos 250.000 habitantes que se encuentra en mitad de una llanada. El atractivo que tiene es que es una ciudad bien cuidada, tiene de todo lo que quiera pedir el visitante historia, naturaleza, cultura, gastronomía, arquitectura, etc. ¿Alguien da más?

Yo aconsejo al visitante que se desplace en transporte público, andando o incluso en bicicleta es una buena opción. De cualquiera de las formas se puede disfrutar de la ciudad.

Para empezar a conocer un sitio creo que es necesario conocer un poco de su historia. La historia de Vitoria empieza en épocas remotas, pasando por los romanos, visigodos…, pero como no es mi intención hacer un tratado de historia vamos a hablar a través de sus edificios a partir de su fundación.

Fundación y Edad Media

La historia de Vitoria está directamente ligada a la de la llanada, que ha sido habitada desde la prehistoria, luego como tierra de paso se han asentado romanos, francos, godos, visigodos, etc. pero tampoco quiero entretenerme mucho en ello, ya que esto no es un tratado de historia y vamos a empezar a partir de su fundación.

La actual Vitoria fue fundada por el rey navarro Sancho VI (El Sabio) el año 1181 en el lugar de Gasteiz (… novum nomen imposui scilicet Victoria quae antea vocabatur Gasteiz… / «… a la que impuse el nuevo nombre de Vitoria que antes se llamaba Gasteiz…») con la denominación de Nova Victoria. El origen de la fundación fue, al igual que en el caso de otras ciudades de la zona (Antoñana, Bernedo, La Puebla de Arganzón, Laguardia), la necesidad por parte del rey navarro de crear una línea defensiva ante el reino de Castilla ya que acababa de ocupar esos territorios aprovechando la guerra civil castellana que se originó en la minoría de edad de Alfonso VIII.​

La-muralla-de-Vitoria
La-muralla-de-Vitoria

Según estudios recientes,​ el poblado de Gasteiz contaba con una muralla defensiva con cien años de anterioridad a la fundación de Vitoria por Sancho VI. Esta muralla fue años más tarde decisiva en el asedio de ocho meses con el cual las tropas del rey Alfonso VIII pudieron hacerse con el control de la ciudad tras la capitulación de esta hacia enero de 1200,​ de tal manera que en el año 1200 pasó ya a depender de Castilla. El propio rey castellano la dotó de su primer ensanche gótico en la ladera oeste. Alfonso X el Sabio la extendió en 1256 hacia el este con nuevas calles gremiales. Enrique III, en 1399, concede a la ciudad dos ferias francas.

Fue importante su judería, antes de la expulsión de los hebreos ordenada por los Reyes Católicos: el viejo cementerio judío aún se conserva en forma de parque (Judimendi) con un monumento conmemorativo de su pasado. En 1431, el rey Juan II de Castilla le otorgó el título de ciudad. En 1463 fue una de las cinco villas fundadoras de la Hermandad de Álava junto con Sajazarra, Miranda de Ebro, Pancorbo y Salvatierra en Rivabellosa. En 1466 Enrique IV de Castilla concedió a la ciudad el título de leal y en 1470 Fernando el Católico la nombra muy leal.

El 22 de septiembre de 1483 Isabel I jura los fueros y privilegios de la ciudad en el Portal de Arriaga.

Edad Moderna

El 22 de enero de 1522, llegó a Vitoria la noticia de que Adriano de Utrecht, que se encontraba en ese momento en la ciudad hospedado en la Casa del Cordón, había sido elegido nuevo Papa trece días antes. El futuro Adriano VI permanecería en la capital alavesa poco más de un mes, ejerciendo como regente de España y preparando a Navarra para la defensa frente a la invasión francesa.

Palacio-Escoriaza-Esquivel
Palacio-Escoriaza-Esquivel

En 1615, con motivo de las bodas reales, se hospedaron en la ciudad Ana de Austria, reina de Francia, e Isabel de Borbón, esposa del futuro Felipe IV.

Durante la guerra del Rosellón, Vitoria, así como gran parte del País Vasco, fue ocupada por un corto período por las tropas francesas, las cuales avanzaron hasta Miranda de Ebro. Esta ocupación concluyó con la Paz de Basilea que puso fin al conflicto.

Siglo XIX

El 13 de abril de 1808, Fernando VII se alojó en la Casa Consistorial mientras se dirigía a Bayona, donde tendrían lugar las famosas abdicaciones. Al amanecer del 19 de abril, un inmenso gentío llenaba la actual calle Mateo de Moraza para impedir dicho viaje, llegando a cortar los tirantes del carruaje, por lo que tuvo que partir de Vitoria precedido de la caballería francesa.

Entre el 5 y 9 de noviembre, Napoleón pernoctó en la casa Etxezarra de la capital alavesa en su camino hacia Madrid para colocar a su hermano, José, en el trono de España. José había hecho del palacio de Montehermoso su particular palacio real durante la retirada precedente (después de la derrota en Bailén).

Entre los acontecimientos históricos más reseñables está el de haber sido escenario de la batalla de Vitoria el 21 de junio de 1813, en la que las tropas francesas, moviéndose en retirada, fueron derrotadas por el duque de Wellington junto al alavés general Álava. Como resultado de la contienda, José Bonaparte huye perdiendo casi todo el botín robado a los españoles. Con esta batalla se puso fin prácticamente a la guerra de la Independencia española.

Cuando a finales de julio del mismo año llegó la noticia a Viena, Johann Nepomuk Mälzel encargó a Ludwig van Beethoven la composición de una sinfonía con motivo de este hecho. Se trata del op. 91 Wellingtons Sieg o Die Schlacht bei Vitoria o Siegessymphonie.

Batalla de Vitoria
Batalla de Vitoria

En el marco de la Primera Guerra Carlista, la ciudad permanece fiel al bando isabelino y el 16 de marzo de 1834 es sitiada por el ejército carlista de Tomás de Zumalacárregui. El ataque es rechazado por la Milicia Urbana y los Celadores de Álava, presentes en Gamarra Mayor, y las tropas carlistas se ven obligadas a retirarse por las informaciones acerca de la llegada de refuerzos liberales desde Miranda de Ebro. El poco más de un centenar de Celadores de Álava hechos prisioneros fueron conducidos a Heredia y fusilados al día siguiente dando lugar a los fatídicos Fusilamientos de Heredia. La regente María Cristina recompensó a Vitoria incluyendo las iniciales de Isabel II en el escudo de la ciudad.

En 1843, llegó la autorización para construir el Instituto de Enseñanza Media, sede actual del Parlamento Vasco y anteriormente el convento de Santa Clara. En el año académico de 1853-1854 comenzaron las clases culminando así un viejo sueño de la ciudad. El viejo Instituto de Enseñanza Media fue testigo de buena parte de la vida cultural de esta ciudad. Hay que recordar, entre otras cosas, la Universidad Libre, creada a raíz de la revolución de 1868. Esta Universidad funcionó a partir de 1869, truncándose antes de empezar el curso 1873-1874, en gran parte por culpa de la segunda guerra carlista. Baste recordar los nombres de Ricardo Becerro de Bengoa, Julián Apraiz, Federico Baraibar, etc. Este último, gran helenista (1851-1918), fue además uno de los primeros que en Vitoria impartió allí clases de euskera, en el apartado que hoy llamaríamos de extraescolares.

La riqueza cultural y educativa durante la segunda mitad del siglo XIX le valió a Vitoria el apelativo de Atenas del Norte.

Evolución urbana

Vitoria fue sucesivamente gótica y renacentista, barroca, neoclásica y romántica. La planificación ha sido una constante en su devenir histórico, desde su primer ensanche medieval a comienzos del siglo XIII hasta sus modernos barrios y parques periféricos. Su casco viejo mantiene íntegro el trazado gótico y sus calles elípticas y estrechas, con empinados cantones y antiguos y recobrados palacios. Los nombres de sus calles conservan los de las actividades gremiales de aquella época: Cuchillería, Zapatería, Herrería, Pintorería… El propio autor francés Victor Hugo definiría a Vitoria en una de sus obras como una «villa gótica completa y homogénea», e incluso, la llegó a comparar con Núremberg.

Catedral nueva
Catedral nueva

El Renacimiento también dejó su huella en la colina, en forma de elegantes palacios construidos por familias nobiliarias.

Fuera ya del casco medieval existen otros espacios emblemáticos como la Plaza de la Virgen Blanca, la Plaza España y Los Arquillos, del Neoclasicismo: ambos fueron ideados por el arquitecto local Justo Antonio de Olaguíbel para salvar el fuerte desnivel que separaba la antigua ciudad de la expansión del siglo XVIII, es decir, el ensanche.

Actualmente es una ciudad moderna, sede de la capitalidad del País Vasco y que convive con las nuevas edificaciones la Vitoria antigua.

El Camino de Santiago

El camino por tierras alavesas era conocido desde el siglo IX. Se tiene constancia de diferentes rutas pero en la actualidad, las balizas del Camino llegan a Vitoria por Elorriaga. Desde ahí, las modernas urbanizaciones permiten caminar por el cómodo paseo del Portal de Elorriaga y luego por la calle Santiago, recorriendo el Centro histórico y los lugares más señalados, como la Catedral de Santa María. La ruta por la ciudad finaliza en la Basílica de San Prudencio (Armentia).




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