Hace poco en una entrada que hice que se titulaba helicóptero contaba como había visto como los helicópteros cargaban agua en el río Jerte para apagar un incendio.
Muchos me habéis comentado que la foto era chulísima, que le encantan los helicópteros, que ponga más fotos de helicópteros, etc.
Pues nada, vuestras palabras son ordenes.
Aquí os mando la segunda parte de los helicópteros de aquel día.
Una visita obligada si vais a Galicia es la Costa Da Morte.
Lleva este nombre por la peligrosidad de sus aguas, llenas de escollos, acantilados y corrientes marinas que ha sembrado de naufragios toda su geografía.
Entre la Punta do Boi y la Punta da Cagada, está situado en uno de los lugares más fatídicos de la Costa da Morte: fueron ocho los naufragios y 245 las víctimas. Ubicado en Camariñas, nos encontramos en este cementerio con las víctimas de un mercante inglés, el Serpent. En la actualidad es un lugar emblemático, bello, con un aura especial e incluso romántico, pero tiene su origen en una tragedia. Sucedió en noviembre de 1890 cuando un navío británico, el Serpent, navegaba por ‘A Costa da Morte’ a la altura de Camariñas. Debido al mar embravecido y a la luz deficiente del faro antiguo, el barco embarrancó, muriendo 172 de los 175 tripulantes que había en el barco.
La foto habla por sí sola de la belleza del sitio.
Esta foto la saqué en Plasencia (Cáceres). Imaginaros la situación: acabamos de llegar, justo habíamos comido y era la hora de la siesta. Estaba descansando en la cama y no podía dormir porque hacía un calor del carajo.
Hace ya algún tiempo colgué en el blog un articulillo que llame «la vuelta», en el cual os contaba que había estado de vacaciones en Portugal y salía una foto chulísima en la cual sobra «el giri».
Estos últimos días me he estado dedicando a poner un poco en orden mi página WEB.
Los que me seguís habitualmente o los que habéis entrado en algunas páginas, os habréis encontrado que algunas no llevan a ningún sitio o que si entras no tienes salida.
Hola a todos. Ya llevaba unos cuantos días sin publicar nada y hoy voy a poner una foto que me gusta mucho.
Esta realizada en la isla de la Palma. Ese día madrugué porque había quedado para ver el observatorio astrofísico del Roque de los Muchachos y hacer los aproximadamente 35 Km que había de distancia desde mi hotel hasta arriba, cuesta como hora y media. Os podéis hacer idea de la carretera…
Siguiendo con los pueblos blancos de Cádiz, hoy toca Zahara de la Sierra. Aunque normalmente se le llama solamente Zahara, el toponímico «de la Sierra», se le pone para no confundirla con Zahara de los Atunes, también en la provincia de Cádiz.
Ya su propio nombre indica la influencia árabe y la historia que acompaña a sus calles y a su castillo es bastante extensa.
Entre sus premios y distinciones están:
Declarado Conjunto Histórico-Artístico por Real Decreto de 7/Septiembre/1983.
Premio Nacional de Embellecimiento y Mejora de los Pueblos Españoles, concedido por el Ministerio de Información y Turismo en el año 1971.
Premio Anual de Embellecimiento y Mejora de los Pueblos Gaditanos, concedido por la Diputación de Cádiz en el año 1966.
Primer Premio de Embellecimiento de los Pueblos de la Provincia en el año 1975.
Población de Carácter Histórico-Pintoresco.
Junto al pueblo, se encuentra el embalse de Zahara-El Gastor, que añade un plus fotográfico al paisaje.
La única pena que tengo, es que no pude verlo más detenidamente, porque fui después de comer y había una ola de calor en la provincia de Cádiz alucinante. Decían los paisanos:
– ¡Joe quillo, este calor no es muy normal!
Si para ellos no es normal, imagínate para uno que va de Siberia-Gasteiz.
Zahara de la Sierra y el embalse de Zahara-El Gastor
Esto es lo que yo llamo gestionar bien el entorno y amoldarse al medio.
Esta foto la saque en Setenil de las Bodegas (Cádiz). Este municipio está en la denominada Ruta de los Pueblos Blancos y desde aquí os animo a que la hagáis, porque es preciosa.
Volviendo a mi libro, este es un pueblo que está metido en un vallecito. Parte de él esta excavado en la roca, o sea es una preciosidad.
Después de comer, recorriendo el pueblo, me encontré este curioso aparcamiento, el cual como la calle era estrecha, decidieron excavar en la roca para que entrara el morro del coche y así se pudiera circular por esta calle.
Además si os fijáis, luego se ha pintado con cal. Parece que ha estado ahí siempre.