Dentro de mis vacaciones en el mar, siempre que se puede tengo un dinero reservado para el avistamiento de cetáceos.
En algunas ocasiones cuando acaba la excursión, te bajas del barco pensando en el homenaje que me podía haber dado con lo que había gastado, porque no has visto nada.
En esta ocasión, fue de las que te toca la lotería.
Fue en Sao Miguel en Azores. Salimos y salvo un puñado de delfines no habíamos visto más. El barco detectaba ballenas en la zona, pero no las veíamos.
De repente, aparece delante de nosotros un cachalote, se va uno y aparece otro. Así sucesivamente hasta ocho.
No solo fue eso, el ultimo, un ejemplar adulto de unos 18 metros comenzó a jugar y exhibirse alrededor del barco.
La foto me encanta, pienso que es una de las mas impresionantes que he sacado de naturaleza.
